SN 2005ap, la mayor supernova encontrada

En marzo de 2005, los astrónomos pudieron observar durante tres semanas la supernova más brillante jamás observada, SN 2005ap.
Situada a unos 4.700 millones de años luz de la Tierra, esta supernova llegó a ser hasta ocho veces más brillante que la vía láctea. Esto la hace superar en casi dos veces el anterior récord (SN 2006gy). De hecho, pudo ser observada con el telescopio de cualquier aficionado.

En un trabajo que se acaba de presentar, intentan entender la razón de semejante luminosidad. Como algunas otras supernovas, se produjo por el colapso del núcleo de una gigante roja. La onda explosiva habría colisionado contra la materia que se encontraba alrededor de esta estrella, provocando un aumento en el brillo observado aún mayor.

Uno de los autores de este trabajo, Craig Wheeler, está intrigado, ya que “algo excepcional debió ocurrir” para que fuera hasta cien veces más brillante que otras explosiones de gigantes rojas.

Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2007

Cuando Mario Capecchi demostró que se podía introducir ADN en los cromosomas de las células de mamíferos, comenzó el desarrollo de una de las técnicas más poderosas que se utilizan en la investigación biológica, la creación de ratones modificados genéticamente.

Sus trabajos mostraron que mediante recombinación homóloga un ADN creado por los investigadores podía incorporarse al genoma de los ratones. Así, Oliver Smithies pudo comprobar que se podrían modificar todos y cada uno de los genes existentes, pudiéndose sustituir aquellos que fueran defectuosos.

Martin Evans obtuvo células madre de embriones de ratón y las inyectó en embriones de otra cepa de ratones. Estos embriones “mosaico” que creó, dieron lugar a lo que se conoce como “quimeras”, ratones con células procedentes de dos embriones distintos. De ellos, se obtienen posteriormente ratones con la información de un tipo de célula o del otro. Si las células madre embrionarias inyectadas tenían ADN nuevo, los ratones generados expresaban un gen nuevo.

Con estos resultados, en 1989 se apareció el primer ratón “knockout” en el que específicamente se eliminaba un gen para estudiar su función. Desde entonces, más de diez mil ratones distintos han sido generados. De ellos se han obtenido más de quinientos modelos animales de enfermedades humanas: desde cáncer o diabetes, hasta enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.

Por todo ello, hoy han concedido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2007 a Mario R. Capecchi, Martin J. Evans y Oliver Smithies.